Reserva ovárica: ¿Qué es? ¿Cómo se mide? Aquí te lo explico
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¿Qué es la reserva ovárica?

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Reserva ovárica.

 

La reserva ovárica es el número de ovocitos del que una mujer dispone en su vida fértil para poder quedarse embarazada. Por lo tanto, si acudes a una consulta de Reproducción Asistida para embarazarte, lo primero de lo que te va a hablar el especialista es del estado en que se encuentra la tuya.

Lo cierto es que el concepto de reserva ovárica nos afecta a todas. Pero, para quienes resulta especialmente importante comprender su funcionamiento, es para las mujeres en edad fértil que quieran tener hijos en algún momento de su vida.

¿Por qué necesito saber cómo es mi reserva ovárica?
Si estás buscando embarazarte, conocer este dato permitirá a tu especialista valorar el tratamiento y el tipo de estimulación que mejor se adaptan a tu situación.
Si aún no has conocido a tu pareja ideal, o un bebé es lo último que necesitas en tu vida en este momento (pero no lo descartas en un futuro), sabiendo cómo está tu reserva podrás decidir si preservar tu fertilidad (o sea, congelar tus óvulos) para poder ser madre más adelante.

¿Cuántos óvulos tenemos?

Los hombres producen espermatozoides nuevos cada tres meses hasta prácticamente el final de su vida. Nosotras, en cambio, cuando apenas somos unos fetos en el útero de nuestra madre, la naturaleza ya nos ha diseñado con el total de óvulos de los que dispondremos a lo largo de toda nuestra vida: más o menos unos veinte millones. Si pensamos que solo los vamos a necesitar hasta la menopausia, parecen inacabables, ¿verdad? Hay truco. Al nacer perdemos la mayoría, y cuando empezamos a tener la regla, solo nos quedan unos quinientos mil. Algunas mujeres tienen más y otras menos. Pero esos son todos ahorros que hay en el banco, y no hay ninguna manera de aumentar esa cantidad. Solo podemos gastarlos. Y eso es lo que hacemos en cuanto empezamos a ovular.

“La naturaleza es sabia”, dicen… ¿seguro? porque lo que es evidente es que no es justa.  Pero, bueno, podemos intentar arreglarlo… 😉

  • La ovulación
    Los óvulos no están “flotando” en nuestros ovarios. Cada uno está dentro de una bolsita llamada folículo. La gran mayoría de los folículos son muy pequeños y solo se pueden ver al microscopio (son los denominados folículos primordiales). Todo ello forma la famosa reserva ovárica.
La reserva ovárica.

La reserva ovárica.

Cuando empezamos a tener la regla, una vez al mes, cada ovario “recluta”  unos 8-10 folículos. Estos se llenan de un líquido y se transforman en folículos antrales. ¿Para qué? para presentarlos al cerebro, que así podrá escoger entre ellos el folículo dominante. Ese folículo crece hasta explotar (por eso, a veces, duele): esta es la ovulación. Gracias a esa ruptura, el folículo empuja el óvulo hacía la trompa, donde, si se encuentra con un espermatozoide, se produce el embarazo, si no, vuelve a ser “reabsorbido” por nuestro cuerpo.

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Entonces, ¿cómo podemos medir nuestra reserva ovárica?

¡No podemos! Bueno, no podemos medirla de forma exacta, como se hace en la muestra de un varón, en que se puede contar la cantidad de espermatozoides que contiene su semen. Afortunadamente, lo que sí podemos es realizar un cálculo bastante aproximado del número de óvulos que nos queda a cada una, gracias a cruzar datos ecográficos y hormonales.

  • La ecografía
    Cómo he explicado, los folículos primordiales son microscópicos. Pero los folículos antrales se pueden ver en una ecografía y se pueden contar. Como la reserva ovárica va disminuyendo con los años, en función de cada grupo de edad, hay un número de folículos que se considera el estándar.
    Por ejemplo: en una mujer de 35 años es normal tener unos 12 folículos. Pero en una mujer de 40 años contar con  6 folículos, es decir, la mitad, ya se considera una buena reserva
  • Los datos hormonales
    Los folículos primordiales producen una hormona llamada antimulleriana (AMH). Los folículos antrales producen otra, el estradiol. Y el cerebro segrega una tercera, la hormona folículo-estimulante (FSH). Todas se pueden medir en la sangre con una simple analítica hecha entre el segundo y el quinto día de regla. Con los años, la FSH aumenta y la AMH disminuye, así que para estas hormonas también hay unos estándares de «normalidad», según la edad de la mujer.
    Por ejemplo: una AMH por debajo de 1.1 se considera una reserva ya baja en una mujer de 35 años, pero sería muy buena en una de 40 años.

Juntando estos datos ecográficos y hormonales sabremos si nuestra reserva es óptima o está baja, y nos podrán hacer un pronóstico aproximado de nuestras probabilidades de poder embarazarnos.

La cuestión es que la reserva ovárica se agota mucho antes de lo que se piensa comúnmente. Hasta los 36 años está bien, pero a partir de los 38 años empieza a disminuir… y, además, se suma otro condicionante fundamental: la calidad ovocitaria.

Pero para que este post no se haga demasiado largo, podéis encontrar toda la información sobre este último punto en este link: La calidad ovacitaria

La reserva ovárica disminuye a partir de los 38 años. (Foto Pixabay)

La reserva ovárica disminuye a partir de los 38 años. (Foto Pixabay)

 

Resumiendo, las claves para saber el estado de nuestra reserva ovárica son:

  • Una ecografía para valorar el número de folículos antrales, hecha entre el día 2º y 5º del ciclo menstrual.
  • Una analítica para medir las hormonas FSH, Estradiol y AMH, hecha entre el 2º y 5º día de la regla
  • … y un buen especialista que te explique bien todo esto… y tus ganas de hacerlo ☺
Desgraciadamente, cuando nos hacemos la revisión ginecológica, no se suele mirar nuestra reserva ovárica, tan solo se descartan enfermedades. Así que no dudes en pedirle a un especialista en Reproducción Asistida que te asesore en este sentido, y saber así con certeza si te conviene hacer una preservación de la fertilidad para mantener al máximo tus opciones de ser madre.

 

 

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